En Ibiza existen numerosos platos inéditos, que no pueden disfrutarse en otro lugar del mundo. El paradigma de esas recetas insólitas es la Salsa de Nadal, un dulce líquido de almendras de más que probable origen árabe, típico de las fiestas navideñas, cuya fórmula anoté el día de Reyes y que ahora publico para que la tengáis disponible de cara al año que viene.

Antiguamente, en todas las casas de campo, se preparaba un gran caldero de Salsa de Nadal, que duraba todas las fiestas. La receta es la que utilizan mis tías de Can Benet, Margarita, Catalina y María, para deleite de sus numerosos sobrinos, que aprendieron de su madre. Sin embargo, en cada casa tienen una completamente distinta. En Can Benet y en la mayor parte de hogares de Sant Josep, se elabora con agua y se sirve fría. Sin embargo, en otras zonas de la isla, se cocina con caldo de distintos tipos de carne y se bebe caliente.

 

Ingredientes para unos dos litros

1 kg. de almendras tostadas
4 huevos
2 litros de agua
1,5 kilogramos de azúcar
1 vasito de miel
2 cucharaditas de canela molida
1 limón
Sal

 

Elaboración del plato

Paso 1 – Preparación de las almendras

En las casas de campo de Ibiza, suele haber cierta cantidad de almendros, así que este fruto seco abunda en las despensas. En cualquier caso, pueden adquirirse almendras ya peladas, en crudo. Si disponemos de ellas a granel, primero hay que quitarles la cáscara y luego escaldarlas en la pila con agua hirviendo. De esta forma, la piel se despega y podemos limpiarlas fácilmente. Una vez listas o las que ya hemos comprado peladas, las ponemos en la bandeja del horno a una temperatura de 150 grados. Hay que removerlas frecuentemente, ya que se queman con facilidad. Cuando adquieran un tono tostado y rojizo, están preparadas. El proceso suele llevar unos 45 minutos.

 

Paso 2 – Elaboración de la Salsa de Nadal

Pasamos las almendras por la picadora para que queden bien desechas. Cuanto más finas, mejor. A continuación, las echamos en una olla. Batimos los huevos, los incorporamos a las almendras y lo mezclamos todo bien, hasta que la masa resultante sea uniforme. Hay que sazonar la masa como si fuera un plato salado normal y volver a removerlo todo.

Incorporamos el agua a la olla, siempre fría, y encendemos el fuego. Es esencial que durante la cocción nunca dejemos de remover, para evitar que una porción de la masa se pegue al fondo de la olla y aporte un sabor quemado al postre. Cuando comienza a hervir, incorporamos el azúcar, la canela, la miel y la cáscara de un limón. Mantenemos la cocción, a fuego medio, durante alrededor de una hora. A lo largo del proceso, incorporamos más agua o azúcar para ajustar el sabor y la textura. Es imprescindible que la salsa no quede absolutamente líquida ni excesivamente espesa. Suele servirse fría o caliente, al gusto del consumidor, acompañada de bizcocho dulce.